Es en el día a día que en verdad se conoce la materia que hace a los seres que mueven y transforman el mundo.

Su esposa y sus hijas hemos tenido la suerte de ver el día a día de este ser profundo, humano, generoso, transparente, inteligente y sensible.

Hay seres que consiguen levantar el vuelo y, cuando lo hacen, es maravilloso verlos volar, eso ya es un ejemplo en sí. Pero hay seres que, además de levantar el vuelo, se posan en los lugares firmemente, con corazón y alas, y enseñan a otros a volar.

 

dibujo

 

Así ha hecho con aquellos que hemos tenido la suerte de estar cerca y abiertos. Así ha hecho en varias latitudes.

Su preferencia en las rutas de vuelo, que marca con sus alas, es innegablemente andina. Pero otros, de otras latitudes, al verle diseñar rutas de vuelo insondables y desafiantes dicen haberse llenado de valor e inspiración. Muchos relatos sobre sus vuelos terminan en nidos de libertad, en comienzos.

Como un cóndor, le hemos visto desplegar sus enormes alas y alzarse en un vuelo majestuoso y altivo por la vida, sobrevolando hábilmente los terrenos pantanosos y las aguas no claras y aterrizando siempre en los lugares necesarios. Y, con la misma potencia y decisión con las que abre sus alas para volar, las abre en un enorme y generoso despliegue para proteger, para incluir, para levantar.

Así ha hecho también con nosotras, con toda su familia, con sus amigos y amigas.
La ruta de vuelo que ha inaugurado esta vez es precisamente eso, un despliegue de su ser para proteger este nido de libertad, la Andina. Esta "conscripción amorosa" le ha quitado el sueño y las ganas de comer. Pero no ha dejado ni un segundo de estar vigilante y ha puesto todas sus fuerzas, alma y corazón para defender con amor a esta institución, a su gente.

Nosotras le apoyamos y le apoyaremos, con toda nuestra fuerza y el más decidido convencimiento, y le parcharemos sus alas apenas necesite, a este ser de vuelos tan tempranos y corazón enorme, andino.


Tu esposa e hijas